
Las cámaras de seguridad pueden ser vistas como un dispositivo que contribuye a la seguridad, como una intromisión a la privacidad, como un gran gasto innecesario, o como las tres cosas a la vez.
Tanto la ciudad de Buenos Aires como la de Mar del Plata y muchas otras del país cuentan con nuevas medidas de seguridad que preeveen meter cámaras en todos lados. No sé como harán para que no las rompan o se las roben, pero lo cierto es que la tendencia no sólo Argentina, sino mundial, es meter cámaras en todos lados. Me atrevo a decir que es casi obsesivo esto de transformar el espacio público en una zona vigilada y controlada.
La privacidad no icluye sólo la protección de la persona en un espacio íntimo, incluye también la protección de la integridad y de la imagen de la persona en el espacio público. La persona es siempre dueña de su imagen. Pero claro, la seguridad siempre le gana la pulseada al derecho a la privacidad.
Focault con su "vigilar y castigar" y Orwell con su "1984" fueron proféticos de esta sociedad mediada y condicionada por la imagen que vivimos hoy. Y el avance es imparable. En Inglaterra, por ejemplo, ya hay una cámara cada 14 habitantes.
El ámbito público y el privado convergen y compiten por adueñarse de nuestra imagen.
Estoy harta de los "sonría, lo estamos filmando". En la calle, en una plaza, en un negocio, en el hall de un edificio, en el shopping, en la entrada de una galería...y ni hablar en los trabajos. La dictadura de la imagen se impone en muchos trabajos. Una cámara apunta a la gente que entra para detectar "sospechosos", la otra cámara apunta al cajero del local para detectar empleados "sospechosos" de robo a la empresa, la otra cámara apunta al lugar de descanso de los empleados para ver a los trabajadores "sospechosos" de vagancia y de extender su desacanso más de lo permitido. Y por si fuera poco, cuando termina la jornada laboral encima tenés que mostrar tu bolso antes de irte...Las cámaras nos transforman a todos en sospechosos.
Y si a eso le sumamos la tecnología del Google Earth, capaz de focalizar hasta en el patio de una casa, la privacidad es sólo un cuento.
Quizás algun día les contemos a nuestros hijos como era la vida cuando no éramos sospechosos de nada, cuando la privacidad era una palabra grande y profunda y cuando nadie nos vigilaba a través de un ojo gigante esparcido en cada rincón de la ciudad.

6 comentarios:
Excelente nota. Soy un poco jóven para recordar la época de la dictadura, nací en el 83, pero tengo entendido que ya por aquellos años, todos eramos sospechados de ser sospechosos. Eramos culpables de ALGO. La tecnología nos hace la vida más fácil a todos, pero tambien hace que el fascismo se haya convertido en moneda corriente. Un FACTOR adicional de la vida moderna. Todo lo que hagas en internet, todo lo que digas por teléfono y todos los lugares donde viajes, son plausibles de ser usados como evidencia en contra tuya. Ni hablar de la nueva moda de arrestar y, en el mejor caso, deportar, "por las dudas". ¿Te acordas del brasilero que mataron en inglaterra hace unos años, "sospechoso" de terrorismo, luego del ataque en el bus? Es largo el tema. La justicia debería ser mucho más veloz en responder por nuestros derechos. La priorización del derecho a la seguridad por sobre el derecho a la privacía es el dilema del nuevo siglo.
Foucalt la pifió muy poco con el Panóptico, no? La única diferencia es que no hay un sólo punto de vista en lo alto de una torre central, sino miles en cada sitio que recorras.
No me molesta en particular el tema. Me parece que es fundamental diferenciar qué lugares son los vigilados. No tengo el menor problema en que me filmen en un shopping o en un comercio, por ejemplo. O en una cancha o en la calle. Digamos: en los lugares donde podría ser visto por cualquiera, poco me preocupa que me vean en directo o a través de una cámara.
Creo que, lamentablemente, en este caso sí algo hemos hecho. Sin entrar en la idiotez de la inseguridad, lo real es que el robo y los daños en sitios públicos han crecido de un modo alarmante. Que me filmen en el estacionamiento del súper difícilmente me genere algún problema. Y si esas cámaras logran evitar que me roben el auto en ese mismo lugar, les estaré agradecido.
Tengo la sensación de que (y desde la caida de las torres mas aún) todos somos culpables hasta que se demuestre lo contrario.
A las cámaras, sumale el control electrónico. Con que tengas un celular se puede saber en que area estas, lo mismo con las lecturas de uso de tus tarjetas de débito y crédito, y ni hablar de facebook.
Estamos a un par de pasos de un totalitarismo global, y la información es el grillete.
son los efectos de la granhermanización de la sociedad. Ahora todos estamos en la mira, cualquiera puede ser asesino, cualquiera chorro, y ni te digo si es medio morochito. En fin, no hay que darles bola a los que ponen cámaras, porque los paranóicos son ellos no nosotros (o yo al menos). Salu2.
En la actualidad la cantidad de dispositivos tecnológicos que pueden manipular para una total invasión de la privacidad gente que tiene acceso a determinados sitios de poder, herramientas y conocimientos con los que tranquilamente pueden enloquecer a alguien o inducirlo al suicidio, etc. es horroroso y cada vez que se toca un tema que roce eso me doy cuenta de la ausencia de consciencia al respecto, quizás por estar sufriendo demasiado las consecuencias del vil uso de la tecnología en malas manos.
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